Ledicia Costas

Ledicia Costas es una escritora gallega licenciada en Derecho por la Universidad de Vigo. Empezó a escribir desde muy joven. Su primera novela publicada fue Unha estrela no vento (Edicións Xerais 2000), libro que escribió cuando era una adolescente.

En los últimos años ha recibido importantes reconocimientos, como el Premio Merlín de literatura infantil, por su obra Escarlatina, la cocinera cadáver. Por ese mismo libro, el Ministerio de Cultura le concedió el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en el año 2015.
Traducida a idiomas como el coreano, el persa o el portugués, Escarlatina, la cocinera cadáver ha tenido una gran acogida por el público infantil. Fue calificada como una obra “extraordinaria, humorística y rompedora, que destaca por su sencilla lectura, humor escalofriante y con gran habilidad para desmitificar el tema de la muerte”.

Con la novela de aventuras Verne y la vida secreta de las mujeres planta consiguió el Premio Lazarillo de creación literaria en el 2015. En el 2017 vuelve a ganar ese mismo galardón con la novela La balada de los unicornios, convirtiéndose en la única autora gallega en lograr en dos ocasiones este reconocimiento.

En el año 2019 publica Infamia, novela que tiene una gran recepción entre el público adulto. Actualmente va por la séptima edición y fue el libro más leído en los clubes de lectura de Galicia de la ESO en el curso 2019-2020.

Por su trayectoria, en el año 2020 le ha sido concedido el Premio de la Cultura de Galicia de Creación Literaria.

Retrato de Ledicia

Sobre mí

Nací una tarde de septiembre. De pequeña lo que más me gustaba era leer, arrancarle los cables a las muñecas, comer chocolate y visitar cementerios. Estudié Derecho y ejercí unos años como abogada, pero desde hace ya tiempo me dedico por completo a la literatura, cosa que me hace muy feliz. Sigo visitando cementerios, todos los que puedo. Tengo docenas de fotos en cementerios de distintos lugares del mundo. Me gustan las historias de brujas, fantasmas y muertos. Soy una lectora apasionada. No sé cuantas historias me quedan por escribir. Espero que varias docenas. Las mejores historias son las que se escriben con la cabeza pero, sobre todo, con corazón.